Pimienta rosa

Muchas veces, los momentos creativos se dan como resultado de haber vivido una experiencia valiosa. Puede ser una vivencia simple, incluso cotidiana, pero si genera una emoción, seguramente tus cinco sentidos irán acompasados. Como si hubiera un enlace entre lo que vives y lo que sientes.

La semana pasada, mi hija María y yo, fuimos a comprar productos naturales para nuestra cocina, como hacemos habitualmente. A las dos nos encanta descubrir nuevos sabores y es un deleite recorrer las góndolas de los almacenes naturistas donde la variedad de harinas, semillas, granos, frutas secas y condimentos son una atracción irresistible.

Lo que convierte nuestra compra en una experiencia preciosa, es que frente a la variedad de colores, sabores, aromas y texturas, siempre terminamos explorando otras áreas creativas que van más allá de un plato saludable y delicioso. Es interesante darme cuenta cómo una vivencia agradable puede ser un primer paso en una serie de eslabones que forman una cadena de inspiración. En este caso, María y su predilección por la pimienta, dieron lugar al nuevo taccuino que te muestro en la foto.

Compartir momentos con mi hija siempre me genera alegría, y esta alegría sumada a un entorno que despierta mis sentidos también estimula mi creatividad. Además es imposible no inspirarse frente al color divino de los granos peruanos de la pimienta rosa.

Nada es tan emocionante como el hecho de atrapar una idea y ponerse en marcha para desarrollarla. Crear en libertad y disfrutar del proceso. Mientras tanto y desde la cocina con María al mando, se desprende un aroma celestial.