La Riviera Maya

Estuvimos unos días en Akumal, sobre la Riviera Maya, en Quintana Roo, México. Un auténtico paraíso y un lugar feliz.  Es como entrar en una postal solo para experimentar la belleza. Un lugar tocado por una varita mágica que coloreó de turquesa las aguas transparentes, dio más brillo al sol y cualquier grisura es simplemente deleted

En esta zona del Caribe, todo es armonioso, frondoso, de colores brillantes, lleno de luz y transparencias, abundante, bellísimo, fértil y sorprendente. El hombre y la naturaleza conviven en un perfecto equilibrio y en un respeto admirables. 

Amé México y me quería quedar a vivir allí. La gente es divina, la flora es prodigiosa y los animales son tan amigables que les das los buenos días a las iguanas, los mapaches y los coatís, las gaviotas, y cientos de pájaros tropicales que deslumbran por el colorido de su plumaje. El primer día, y al primer paso, dimos un salto del susto al encontrarnos con la primera iguana. Al segundo paso ya encuentras diez y te haces amiga. Igual que con los coatís. Terminas poniendo pancitos del desayuno en tu bolso de playa para convidarlos...y literalmente te asaltan en el camino, salidos del manglar (un ecosistema tropical formado por árboles con una tolerancia increíble a la salinidad).

La comida típica es una delicia, cualquier plato mexicano es imperdible, salvo una salsa de chili picante con la que unté un taco y creí que nunca más volvería a tener sensibilidad en la boca. Y no hay mejores quesadillas que las de origen, más si las saboreas en la playa.

Nadamos con los delfines, visitamos las ruinas mayas de Tulum, hicimos snorkeling entre tortugas gigantes y mantarrayas en una parte de los arrecifes coralinos más lindos del mundo. Vimos cardúmenes de especies que ni siquiera imaginábamos que existían en unas aguas de una visibilidad impactante. Hicimos kayak y nos tumbamos tanto al sol, que nos volvimos casi tan negritas como el chocolate mexicano.

Los olmecas fueron los primeros que cultivaron el cacao. La civilización Maya tuvo la inspiración de convertirlo en un placer de los dioses. Descubrieron que, moliendo las semillas del cacao con azúcar, mezcladas con especias, pimientos y hierbas, obtenían XOCOLATL (en lengua Náhuati). Créeme que es insuperable. Como la vainilla y la sal marina del Caribe que me traje en abundancia junto a varias salsas de diferentes "picores" y de guacamole. Además de dulzuras como los rollitos de guayaba y cocada horneada. Mi pequeña despensa se convirtió en un privilegiado rincón gourmet.

Frente a la auténtica artesanía local, sácate el sombrero. Los bordados a mano son tan finos que bien valen la inversión, la joyería en plata y lava se te harán imprescindibles y los trabajos en cerámica o madera te van a hacer sufrir por no poder llevarte a casa todo lo que que quieres. Eso sí, cómprate un sombrero no sólo para reverenciar el talento maya, sino para no insolarte y para tener una de esas maravillas tejidas con fibras naturales.

Fue un viaje vigorizante, perfecto de principio a fin y nos prometimos volver. Una estadía en el paraíso donde no pensamos en nada más que en el privilegio de estar allí. Sólo viviendo el momento en una cálida armonía y sólo viviendo una genuina actitud de agradecimiento por estar rodeadas de tanta belleza y riqueza naturales. 

Muchas de las fotos divinas que ves son tomadas por mi hija María y el video también es creado y editado por ella. Puedes ver más sobre su trabajo en su página en FLICKR o en su cuenta de INSTAGRAM. Te va a encantar su visión fotográfica.

También te invito a que mires la galería RIVIERA MAYA. Hay más fotos de este paraíso.. Si tienes un proyecto de viaje al Caribe y quieres hacerme alguna pregunta, puedes escribirme como siempre. Será un placer compartir tips.

Notas de interés

Los mejores meses para ir son de abril a julio. En julio es pleno verano y el sol está a full; salvo que resistas temperaturas muy altas, lo ideal es abril/mayo, temporada preciosa y con brisa. (Tip dado por un lugareño vendedor de cocos frescos. El néctar predilecto de María).

Si ves alguna nube en estos meses, don´t worry and be happy, las ves apenas diez minutos y desaparecen. Palabra de honor.

Un Hotel & Resort  "All Inclusive" es ideal. No tienes que preocuparte por nada más que por ser feliz. Los complejos son enormes espacios dedicados a tu bienestar y donde la seguridad es una prioridad. Las instalaciones son maravillosas y superan cualquier expectativa. Te vas a sorprender de su compromiso medioambiental, de su respeto al entorno, limpieza en las playas, en la optimización de la energía y su política de protección a los animales, marinos y terrestres.

Si quieres ir por un día a Playa del Carmen, las ruinas de Tulum o alrededores, puedes contar con traslados proporcionados por el hotel o valerte por tu cuenta tomándote un servicio colectivo fuera del complejo y sin riesgos. Son pequeños ómnibus que pasan cada diez minutos, seguros y más económicos. De regreso al hotel aconsejo tomarte un taxi y preguntar, previamente, por la tarifa. Por lo general son tarifas fijas que puedes pagar en dólares o pesos mexicanos.

En Tulum vas a encontrarte con cientos de propuestas y ofertas para llevarte a las ruinas, guías turísticas y ofrecimientos recreativos. Sigue de largo y camina una cuadra más. Allí vas a encontrar, sin ningún misterio, los auténticos transportes oficiales por un costo risible. No necesitas guía. Todo está estructurado, señalizado y con carteles para instruirte en su historia. Después de ver las ruinas, puedes ir a pie hasta Playa Paraíso si lo deseas. Hay carteles con flechas que indican el camino.

Lleva sombrero y agua, siempre que decidas darte una vuelta por los alrededores del complejo.

No dejes de hacer una excursión en barco para practicar snorkeling y nadar entre las tortugas y los corales. Vas a maravillarte y a ampliar tu conciencia.

Nadar con los delfines es otra experiencia inolvidable y emotiva. Lo hicimos a través de DELPHINUS, un programa de educación ambiental y de responsabilidad hacia los animales.Elegimos la actividad "Primax" para tener una instructora personal y pasar una hora en el agua con una delfina en particular que nos robó el alma. Juli, mi sobrina, casi muere de amor. María y yo también. El costo por persona es caro pero también la mejor inversión. 

En cuanto a la compras, vas a encontrar las dos opciones de siempre: lo masificado es barato y lo que no, tiene su precio. Hay tiendas pequeñas de bordados, tejidos finos de cabra y piezas de arte en cerámica que merecen admiración y romper tu chanchita.

Por último, en el free shop de Cancún, sumérgete en las góndolas de productos locales. Los condimentos mexicanos tendrán una dimensión única en tu despensa. Y presta una atención especial a los chocolates y dulces típicos. Son únicos.

Por último, levántate al amanecer. No querrás perderte un solo rayito de sol ni dejar de vivir un solo segundo de lo que la naturaleza tan abundante del Caribe te está ofreciendo a mano abierta.