Elegir lo simple

Prestar atención a cómo te sientes en tu casa es significativo. Aunque existen muchas reglas decorativas, es lícito no seguir ninguna al pie de la letra y dejarte guiar por lo que tu corazón ve como perfecto para tus espacios.

Lo perfecto es lo que resuena contigo, lo que te hace sentir feliz y en armonía con lo que eres. Lo que te permite vivir las exigencias de todos los días de la manera más práctica y funcional. 

Una "casa linda" se resume en eso. En aplicar tus elecciones estéticas con toda la libertad para que tu ambiente sea un reflejo fiel de tu personalidad y en aplicar tu inteligencia práctica para que tu vida en casa sea fácil, cómoda y llena de bienestar. 

Quizá tengas los recursos y el privilegio de contar con profesionales especializados en decoración de interiores o quizá tengas el privilegio de contar con tus propias pautas, los recursos justos y mucha creatividad a la hora de arreglar tu casa.

Más allá de cualquier norma , lo esencial es sentirte a gusto en tu entorno. Es lo único que cuenta.

Para sentirte cada vez mejor en tu casa escucha tu intuición. Es lo que te ayuda a definir lo que te guste de la forma más auténtica junto a la consigna de atreverte a hacerlo .

Todo es válido si sugiere armonía, si invita a expandir tu creatividad, si tiene un perfume agradable y único, si la compartes con amor, y es tu mejor y más sereno refugio.

La armonía de tu entorno no es sinónimo de grandes inversiones. Muchas veces es todo o contrario.

En las fotos que ves de mi dormitorio, me atreví a cambiar un mueble de valor por una pieza rústica y al natural rescatada de una casa de campo. Igual que la silla. Dos piezas que encuentro adorables, que al tacto son suaves como la seda y que huelen sólo a madera. No podría haber encontrado un marco mejor para los colores y el material de los objetos que me encantan.

Decidí ubicar el mueble durante todo un día en una pared y ubicarlo otro día en una pared diferente para experimentar cual me gustaba más. Hice lo mismo con las lámparas. Expuse las dos un par de días para elegir qué tipo de luz era la más apropiada. Finalmente encontré su lugar definitivo y práctico. Cercano a la puerta ventana de mi balcón, la pared más espaciosa. Y me quedé con la lámpara globo de filamentos de carbón.

El resultado, no es tanto el que ves, sino el bienestar que me produce. Reunido en un pequeño mueble que guarda sábanas y toallas y que exhibe una foto en blanco y negro realizada por mi hija. Mis perfumes a mano, velas, flores, un canasto negro de papel y una luz climática. Salvo la foto de mis padres, todo lo que ves son regalos acertados de María.

Es el rincón con más armonía de mi dormitorio. El que me sugiere abundancia en todas las áreas.