Pimienta rosa

Muchas veces, los momentos creativos se dan como resultado de haber vivido una experiencia valiosa. Puede ser una vivencia simple, incluso cotidiana, pero si genera una emoción, seguramente tus cinco sentidos irán acompasados. Como si hubiera un enlace entre lo que vives y lo que sientes.

La semana pasada, mi hija María y yo, fuimos a comprar productos naturales para nuestra cocina, como hacemos habitualmente. A las dos nos encanta descubrir nuevos sabores y es un deleite recorrer las góndolas de los almacenes naturistas donde la variedad de harinas, semillas, granos, frutas secas y condimentos son una atracción irresistible.

Lo que convierte nuestra compra en una experiencia preciosa, es que frente a la variedad de colores, sabores, aromas y texturas, siempre terminamos explorando otras áreas creativas que van más allá de un plato saludable y delicioso. Es interesante darme cuenta cómo una vivencia agradable puede ser un primer paso en una serie de eslabones que forman una cadena de inspiración. En este caso, María y su predilección por la pimienta, dieron lugar al nuevo taccuino que te muestro en la foto.

Compartir momentos con mi hija siempre me genera alegría, y esta alegría sumada a un entorno que despierta mis sentidos también estimula mi creatividad. Además es imposible no inspirarse frente al color divino de los granos peruanos de la pimienta rosa.

Nada es tan emocionante como el hecho de atrapar una idea y ponerse en marcha para desarrollarla. Crear en libertad y disfrutar del proceso. Mientras tanto y desde la cocina con María al mando, se desprende un aroma celestial.

La Riviera Maya

Estuvimos unos días en Akumal, sobre la Riviera Maya, en Quintana Roo, México. Un auténtico paraíso y un lugar feliz.  Es como entrar en una postal solo para experimentar la belleza. Un lugar tocado por una varita mágica que coloreó de turquesa las aguas transparentes, dio más brillo al sol y cualquier grisura es simplemente deleted

En esta zona del Caribe, todo es armonioso, frondoso, de colores brillantes, lleno de luz y transparencias, abundante, bellísimo, fértil y sorprendente. El hombre y la naturaleza conviven en un perfecto equilibrio y en un respeto admirables. 

Amé México y me quería quedar a vivir allí. La gente es divina, la flora es prodigiosa y los animales son tan amigables que les das los buenos días a las iguanas, los mapaches y los coatís, las gaviotas, y cientos de pájaros tropicales que deslumbran por el colorido de su plumaje. El primer día, y al primer paso, dimos un salto del susto al encontrarnos con la primera iguana. Al segundo paso ya encuentras diez y te haces amiga. Igual que con los coatís. Terminas poniendo pancitos del desayuno en tu bolso de playa para convidarlos...y literalmente te asaltan en el camino, salidos del manglar (un ecosistema tropical formado por árboles con una tolerancia increíble a la salinidad).

La comida típica es una delicia, cualquier plato mexicano es imperdible, salvo una salsa de chili picante con la que unté un taco y creí que nunca más volvería a tener sensibilidad en la boca. Y no hay mejores quesadillas que las de origen, más si las saboreas en la playa.

Nadamos con los delfines, visitamos las ruinas mayas de Tulum, hicimos snorkeling entre tortugas gigantes y mantarrayas en una parte de los arrecifes coralinos más lindos del mundo. Vimos cardúmenes de especies que ni siquiera imaginábamos que existían en unas aguas de una visibilidad impactante. Hicimos kayak y nos tumbamos tanto al sol, que nos volvimos casi tan negritas como el chocolate mexicano.

Los olmecas fueron los primeros que cultivaron el cacao. La civilización Maya tuvo la inspiración de convertirlo en un placer de los dioses. Descubrieron que, moliendo las semillas del cacao con azúcar, mezcladas con especias, pimientos y hierbas, obtenían XOCOLATL (en lengua Náhuati). Créeme que es insuperable. Como la vainilla y la sal marina del Caribe que me traje en abundancia junto a varias salsas de diferentes "picores" y de guacamole. Además de dulzuras como los rollitos de guayaba y cocada horneada. Mi pequeña despensa se convirtió en un privilegiado rincón gourmet.

Frente a la auténtica artesanía local, sácate el sombrero. Los bordados a mano son tan finos que bien valen la inversión, la joyería en plata y lava se te harán imprescindibles y los trabajos en cerámica o madera te van a hacer sufrir por no poder llevarte a casa todo lo que que quieres. Eso sí, cómprate un sombrero no sólo para reverenciar el talento maya, sino para no insolarte y para tener una de esas maravillas tejidas con fibras naturales.

Fue un viaje vigorizante, perfecto de principio a fin y nos prometimos volver. Una estadía en el paraíso donde no pensamos en nada más que en el privilegio de estar allí. Sólo viviendo el momento en una cálida armonía y sólo viviendo una genuina actitud de agradecimiento por estar rodeadas de tanta belleza y riqueza naturales. 

Muchas de las fotos divinas que ves son tomadas por mi hija María y el video también es creado y editado por ella. Puedes ver más sobre su trabajo en su página en FLICKR o en su cuenta de INSTAGRAM. Te va a encantar su visión fotográfica.

También te invito a que mires la galería RIVIERA MAYA. Hay más fotos de este paraíso.. Si tienes un proyecto de viaje al Caribe y quieres hacerme alguna pregunta, puedes escribirme como siempre. Será un placer compartir tips.

Notas de interés

Los mejores meses para ir son de abril a julio. En julio es pleno verano y el sol está a full; salvo que resistas temperaturas muy altas, lo ideal es abril/mayo, temporada preciosa y con brisa. (Tip dado por un lugareño vendedor de cocos frescos. El néctar predilecto de María).

Si ves alguna nube en estos meses, don´t worry and be happy, las ves apenas diez minutos y desaparecen. Palabra de honor.

Un Hotel & Resort  "All Inclusive" es ideal. No tienes que preocuparte por nada más que por ser feliz. Los complejos son enormes espacios dedicados a tu bienestar y donde la seguridad es una prioridad. Las instalaciones son maravillosas y superan cualquier expectativa. Te vas a sorprender de su compromiso medioambiental, de su respeto al entorno, limpieza en las playas, en la optimización de la energía y su política de protección a los animales, marinos y terrestres.

Si quieres ir por un día a Playa del Carmen, las ruinas de Tulum o alrededores, puedes contar con traslados proporcionados por el hotel o valerte por tu cuenta tomándote un servicio colectivo fuera del complejo y sin riesgos. Son pequeños ómnibus que pasan cada diez minutos, seguros y más económicos. De regreso al hotel aconsejo tomarte un taxi y preguntar, previamente, por la tarifa. Por lo general son tarifas fijas que puedes pagar en dólares o pesos mexicanos.

En Tulum vas a encontrarte con cientos de propuestas y ofertas para llevarte a las ruinas, guías turísticas y ofrecimientos recreativos. Sigue de largo y camina una cuadra más. Allí vas a encontrar, sin ningún misterio, los auténticos transportes oficiales por un costo risible. No necesitas guía. Todo está estructurado, señalizado y con carteles para instruirte en su historia. Después de ver las ruinas, puedes ir a pie hasta Playa Paraíso si lo deseas. Hay carteles con flechas que indican el camino.

Lleva sombrero y agua, siempre que decidas darte una vuelta por los alrededores del complejo.

No dejes de hacer una excursión en barco para practicar snorkeling y nadar entre las tortugas y los corales. Vas a maravillarte y a ampliar tu conciencia.

Nadar con los delfines es otra experiencia inolvidable y emotiva. Lo hicimos a través de DELPHINUS, un programa de educación ambiental y de responsabilidad hacia los animales.Elegimos la actividad "Primax" para tener una instructora personal y pasar una hora en el agua con una delfina en particular que nos robó el alma. Juli, mi sobrina, casi muere de amor. María y yo también. El costo por persona es caro pero también la mejor inversión. 

En cuanto a la compras, vas a encontrar las dos opciones de siempre: lo masificado es barato y lo que no, tiene su precio. Hay tiendas pequeñas de bordados, tejidos finos de cabra y piezas de arte en cerámica que merecen admiración y romper tu chanchita.

Por último, en el free shop de Cancún, sumérgete en las góndolas de productos locales. Los condimentos mexicanos tendrán una dimensión única en tu despensa. Y presta una atención especial a los chocolates y dulces típicos. Son únicos.

Por último, levántate al amanecer. No querrás perderte un solo rayito de sol ni dejar de vivir un solo segundo de lo que la naturaleza tan abundante del Caribe te está ofreciendo a mano abierta.

 

 

Otoño en el jardín

La mesa del porche se ve lindísima desde el interior de la cocina con este jarrón gris y un gran ramo de eucaliptus. Sobre todo en la noche, cuando la luz cenital del farol ilumina las hojas.

Hace que siempre esté levantando la vista para mirarlo mientras preparo la comida.

Elegir lo simple

Prestar atención a cómo te sientes en tu casa es significativo. Aunque existen muchas reglas decorativas, es lícito no seguir ninguna al pie de la letra y dejarte guiar por lo que tu corazón ve como perfecto para tus espacios.

Lo perfecto es lo que resuena contigo, lo que te hace sentir feliz y en armonía con lo que eres. Lo que te permite vivir las exigencias de todos los días de la manera más práctica y funcional. 

Una "casa linda" se resume en eso. En aplicar tus elecciones estéticas con toda la libertad para que tu ambiente sea un reflejo fiel de tu personalidad y en aplicar tu inteligencia práctica para que tu vida en casa sea fácil, cómoda y llena de bienestar. 

Quizá tengas los recursos y el privilegio de contar con profesionales especializados en decoración de interiores o quizá tengas el privilegio de contar con tus propias pautas, los recursos justos y mucha creatividad a la hora de arreglar tu casa.

Más allá de cualquier norma , lo esencial es sentirte a gusto en tu entorno. Es lo único que cuenta.

Para sentirte cada vez mejor en tu casa escucha tu intuición. Es lo que te ayuda a definir lo que te guste de la forma más auténtica junto a la consigna de atreverte a hacerlo .

Todo es válido si sugiere armonía, si invita a expandir tu creatividad, si tiene un perfume agradable y único, si la compartes con amor, y es tu mejor y más sereno refugio.

La armonía de tu entorno no es sinónimo de grandes inversiones. Muchas veces es todo o contrario.

En las fotos que ves de mi dormitorio, me atreví a cambiar un mueble de valor por una pieza rústica y al natural rescatada de una casa de campo. Igual que la silla. Dos piezas que encuentro adorables, que al tacto son suaves como la seda y que huelen sólo a madera. No podría haber encontrado un marco mejor para los colores y el material de los objetos que me encantan.

Decidí ubicar el mueble durante todo un día en una pared y ubicarlo otro día en una pared diferente para experimentar cual me gustaba más. Hice lo mismo con las lámparas. Expuse las dos un par de días para elegir qué tipo de luz era la más apropiada. Finalmente encontré su lugar definitivo y práctico. Cercano a la puerta ventana de mi balcón, la pared más espaciosa. Y me quedé con la lámpara globo de filamentos de carbón.

El resultado, no es tanto el que ves, sino el bienestar que me produce. Reunido en un pequeño mueble que guarda sábanas y toallas y que exhibe una foto en blanco y negro realizada por mi hija. Mis perfumes a mano, velas, flores, un canasto negro de papel y una luz climática. Salvo la foto de mis padres, todo lo que ves son regalos acertados de María.

Es el rincón con más armonía de mi dormitorio. El que me sugiere abundancia en todas las áreas.

La mesa de Nochebuena

Espero que hayan tenido una Navidad llena de abrazos, voces queridas, alegría, regalos adorables y una cena memorable.

Este vez, la celebración en casa fue muy íntima y una de las más cálidas de los últimos años. Fue una noche en la que todo fluía,  las preocupaciones quedaron en la vereda y la reunión familiar fue más linda que un sueño.  

 Papá Noel llegó puntualísimo y  hubo una puesta en escena muy divertida para distraer mi sobrina menor a la hora de poner los regalos en el árbol. Juji,  sigue con la misma inocencia y expectativa con respecto a los regalos y a su amado Papá Noel, así que mientras unos la entretenían lejos del arbolito, otros corríamos a hurtadillas y cargados como mulas transportando paquetes súper seductores.

Fue una noche plena, llena de amor, espontánea y agradecida. Sin excesos. No fue una velada corta y tampoco long play. Fue entera y redondita, como siempre esperamos que sea y se sentía el espíritu navideño que vino a la grupa de los ciervos.

 Ya les había contado en la entrada anterior, la idea de utilizar estos ciervos de papel como decoración para mi mesa navideña. Fue acertado hacerlos tridimensionales porque se veían espléndidos en su blancura y entre la luz de las velas, los reflejos de los detalles metálicos y las ramitas naturales de pino recién cortadas.

Para vestir esta mesa , me arriesgué a una paleta neutra de beiges y grises con confianza.

Busqué el equilibrio con elementos blancos de tela y papel, mucho brillo dorado, brillo del níquel y de vidrios cobrizos. Utilicé servilletas blancas y platos color marfil, copas transparentes y vasos dorados. Para darle carácter usé  posaplatos de rattán y posavasos de encaje antiguo sobre un mantel de lino beige, ramas naturales de pino y semillas de cocoteros recogidas en una playa de Brasil.

Un popurrí que resultó un éxito. Todos nos sentamos felices a compartir en una mesa festiva y acogedora.

La cena navideña es la única cena temática del año que hacemos en casa. María tiene su impronta cada vez más minimalista y yo cada día me vuelco más a lo esencial, pero ninguna de las dos renunciamos a la alegría de poner una mesa seductora que se vuelve mágica la noche del 24.  

Sólo me queda desearles un 2016 lleno de optimismo, unas ganas inmensas de lograr lo que quieran y que puedan asirlo. Todo el amor,  sabiduría y serenidad para saber elegir, buena salud y que sigan conociendo la mejor versión de ustedes mismos.

¡Feliz Año Nuevo! Chin, Chin y hasta el regreso de mis vacaciones!

 (Todas las fotos fueron tomadas por mi hija María. Haz clic  AQUí si te interesa ver más imágenes en Flickr o AQUÍ para ver su galería en Instagram)

 

Los días previos a la Navidad

Para esta Navidad tenía ganas de dibujar un ciervo. Un diseño sencillo y agradable para utilizarlo en los regalos como gift topper. 

Es un proceso creativo muy lindo porque siempre busco que el resultado sea más simple de lo que imagino en principio. Lograr expresarme muchas veces sin color, otras veces utilizando paletas que destaquen un pequeño diseño, pero siempre mi santo y seña será " sutil y esencial". Dos palabras que dan coherencia a lo que me encanta hacer y a mi estilo de vida.

Mientras creaba estos ciervitos, tuve la idea de hacerlos tridimensionales y usarlos como detalle decorativo en la mesa navideña. Creo que que van a quedar súper festivos e ideales entre ramas frescas de pino y la iluminación deliciosa que aportan las velas.

Mientras tanto, quedan lindísimos sobre la repisa de la estufa y combinan a la perfección con las sorpresas que María me trajo de su último viaje a Amsterdam y Berlín.

Mi hija me sorprendió con una exquisita selección de adornos navideños de decoración nórdica que ya forman parte de mis tesoros más queridos. Además de cintas divinas, piolines naturales, washi tapes y la tijera de mis sueños comprada en  RSVP , una tienda de papeles y accesorios en Berlín que estaba marcada como cita obligada antes de subirse al avión

Preparar la casa en estos días está siendo más que estimulante. El espíritu navideño está presente, hay una energía preciosa, gente querida que va y viene y todo un movimiento ideal para crear historias.

Tengo mi propia historia de la semana intensa que pasó, en imágenes. Si quieres verla, haz clic AQUÍ. Más ciervos,  idea de regalos y mi sobrinita Juji en modo navideño.

Hasta pronto y un abrazo pre navideño.




La dulzura de los detalles chiquitos

Me encanta una expresión muy característica y fresca que usa mi hija María para referirse a lo femenino. "Vamos sólo nenas" "es para nenas" "es re de nena". El vocablo "nena" es tan simpático y tan de María, que sería raro no escucharlo todos los días.

Mientras subía las fotos al blog, pensaba que éste sería un post "para nenas" por dos motivos.

El primer motivo es el color. Porque a casi todas las nenas nos encanta el rosado en cualquier versión. Y el segundo motivo es nuestra sensibilidad a los detalles.

Somos receptivas, en nuestra mayoría, a pequeños elementos que aportan belleza. Las nenas tenemos una imaginación sin límites cuando se trata de atribuir encanto a cualquier escena diaria, a nuestra imagen personal, a nuestras funciones laborales y a nuestra madriguera.

A la hora de aplicar la creatividad, siempre hay un detalle a la vuelta, sin excepción. Ese "falta algo" que terminamos encontrando sin esfuerzo, se traduce en un accesorio, un ramo de flores, una tarjeta, una gota de perfume, un foulard, un ingrediente, incluso en una etiqueta.

Una etiqueta es un pequeño objeto de papel lleno de dulzura. Práctico, chiquito, agradable, delicado y específico. Quedan divinos en un paquete de regalo y refuerzan el orden en la oficina, en los placares y alegran la cocina. Adoro hacerlos, tenerlos a mano y usarlos siempre.

Como este post es para nenas, los tags de esta semana son un recurso de primavera, con su estética suave, entre jazmines y en colores pastel. Para la próxima, estate atenta. Te va a encantar mi nueva idea. Mientras tanto, te invito a mirar la galería completa de estas fotos con el título de "etiquetas"  ( CLIC AQUÍ )

Un abrazo a todas las nenas!

 

Azules de invierno

 A estas alturas de la experiencia empiezo a disfrutar de sobrevolar modas, tendencias, estilos, compromisos y todos los “debes” y tantos “tienes que”. 

¿Qué quiero decir con esto? 

Que disfruto de mi propio vuelo dirigido, en plena libertad y a conciencia en mi madurez.. Sin escalas pero sin apuros y con objetivos claros.

Edad bendita que me permite volver a experimentar la creatividad cada minuto con una mente diferente y más generosa. Estoy enfocada en lo que me gusta y lo hago desde la más genuina visión personal .

En esto pensaba mientras me duchaba hoy en la mañana.

Cada vez que tomo una foto, hago un dibujo o creo un cuaderno, quiero compartirlo. Porque creo en lo que hago. Y de la misma manera que me enriquece cualquier otra persona con su aporte, yo entrego lo que sé hacer mejor con la certeza que encuentra eco. Porque brindar  y recibir inspiración estimula la creatividad, sobre todo, la de muchas mujeres con sueños pendientes.

Siempre hay alguien afín, un feedback que potencia y ennoblece nuestras aptitudes. ¿Y sabes que es lo más gratificante? Que todo lo que hay que hacer para sentir esta retribución es ser auténtico. Tan simple como ser dueño de tus ideas para poder transmitirlas con tu voz. No hay una voz más armónica que la propia en su total libertad de expresión. 

Es por eso que en mis ratos libres me permito desligarme de limitaciones y no escuchar las mil razones para no hacer algo. Sólo escucho un argumento: “ve y hazlo si te encanta hacerlo”. 

Hice una nueva galería de fotos en una paleta de azules ( puedes verla haciendo clic AQUÍ )

(Las referencias que ves en la galería son: 1- Gerberas gingham hechas para el cuarto de mi hija. 2 y 3- Una ruana nueva y divina que huele a lana de oveja de Manos del Uruguay y comprada en Styleismo4- Un dibujo mío. 5- Un paquete de regalo azul con un  lazo de organdí y una mini tarjeta con la impresión de una de mis fotos. 6- Un mosaico que tenía ganas de hacer. 7- Un taccuino Papersome. Un patchwork con unos papeles italianos divinos. 8- Mis nuevas mini cards compradas en MOO. Recomendables (son las mismas que utilicé para el regalo azul) El ojo alucinante que ves, es parte de una imagen de Yayoi Kusama , una artista japonesa que a María y a mi nos encanta por su estética más que personal. 9 y 10- Otros dos dibujos que hice para María 11- Detalle del taccuino, hecho con la intención de que se apreciara mejor el papel.)

Un abrazo y ¡hasta pronto!

 

 

 

Romance con el invierno

El sentido de la vida está en vivirla tal como se nos presenta. No sé dónde leí esta frase pero sé que me encanta y siempre la tengo presente. Hace frío y es coherente ya que estamos a fines de  junio, pero mi romance con el invierno es eterno como un diamante y mi energía se dispara a pesar de una sensación térmica polar.

En nuestro país, se goza de las cuatro estaciones bien marcadas. No sería justo atribuirle todos los males al invierno,  compararlo con el verano y verlo como un castigo de ráfagas heladas a resistir durante tres meses para poder retomar nuestra vida en setiembre. Un período sólo de gripes, mocos e infelicidad. No. Y no.

El invierno es una delicia llena de beneficios. Es más tiempo en casa, de reflexiones más profundas, de pleno desarrollo en nuestros objetivos, de niños en escuelas y jóvenes capacitándose. De cocina más nutritiva, aromas más intensos, de abrigos y ambientes recogidos. Y de texturas que son un regalo visual como las pilas de leña y fuegos ardiendo en casa.

Solo la idea de estar frente a una estufa, en buena compañía, con un buen vino y chocolates, nos hace sentir que el frío tiene una mística especial. ¿A que sí?  Y solo es un detalle de lo que nos ofrece el invierno. Hay un sinfín de oportunidades para disfrutarlo a full. Y un sinfín de situaciones para expresar gratitud aun con guantes y bufandas.

Yo agradezco siempre tener esas ganas inmensas de sentarme a mi mesa de dibujo, con mis lápices y papeles, mi fuego prendido, un café recién hecho y horas por delante para hacer lo que me encanta. Por estar inspirada y a gusto en mi entorno.

En estos días estoy trabajando en dos paletas y tres ideas que quiero compartir. 

La primera idea se trata de un nuevo taccuino inspirado en Matilda, la pug adorable que ves en las fotos. Toda una musa. Es la perrita de Natalie, la directora de Styleismo (te sugiero una visita a su página para ver cosas divinas). Las anécdotas de "Mati" son tan simpáticas que una mañana me senté en mi mesa de trabajo y me sorprendí dibujándola. Puro amor.

La otra idea  es continuar con los diseños de "gift toppers" que cada día me gustan más. Un manojo de flores, ramas y hojas de papel como detalle final de un lindo paquete de regalo.

Si recibes un regalo de mi parte, seguro que estas flores estarán incluídas. Ya sabes mi lema, un regalo siempre es un acto de amor, así que su presentación también debe ser tan linda como el sentimiento.

Por último, la de convertir en patrón este diseño de flores. Por cierto, muy femenino e ideal para editar hojas de regalo. Muero de ganas de repetir la experiencia de "Bao Bab" e imprimir el kit de tags y hojas lindas. 

Puedes ver más fotos en mi galería de "estaciones" con el nombre de historias de invierno (pincha AQUI) para sonreír con Matilda y reírte un poco del frío.

Un cálido abrazo para todos,

Patricia


Pascuas 2015

¡Que pasen un feliz domingo de Pascuas!

Mi versión para la mesa de Pascuas. Mini huevitos de fieltro, hojas otoñales de papel y algún detalle como varas naturales. Utilicé papeles Fabriano para recortar las hojas en colores beige y  en un ocre tan intenso que se confunde con naranja. Mantel y servilletas de lino natural y plato color cemento sobre posaplato blanco. Una paleta de colores ideal para esta estación que me encanta.

¡Feliz domingo! ( y chocolate en abundancia)